La palabra en la misión de la Iglesia. Reflexión en torno al tema del Sinodo de los Obispos: En un tiempo en el que la comunión de la Iglesia está amenazada por un mundo disgregado e incluso por quienes más debían cuidarla, queremos hacer un especial gesto de unión, adhesión y confianza al episcopado de todo el mundo. De escucha. En estas semanas están reunidos en Roma todos los obispos del mundo en asamblea para iluminar a la Iglesia sobre la importancia de la Palabra para la vida y misión de la comunidad eclesial. Queremos en esta mañana unirnos a ellos y orar por los frutos de esa asamblea. Y queremos dedicar nuestro tiempo personal y comunitario a la Palabra. Al valor de la Palabra. Queremos ser gente de Palabra, ser personas de Palabra. Fieles a la Palabra dada.
Aquí colgamos algunas de las oraciones que hemos utilizado en las reuniones de grupo:
Oración de los naufragios La cruz de Jesús tiene dos brazos, Al lado de Jesús había dos cruces más. Nuestra oración se mece con dos movimientos: En el primer movimiento el mundo hace agua En el segundo movimiento el mundo rompe aguas. Oramos entre esos dos movimientos -uno de brechas y otro de puentes-, Oramos a dos voces
Oración de las 23 horas Muchas veces tenemos la sensación de que no tenemos tiempo para nada, que nuestro tiempo está todo puesto en el molino y que no nos hemos guardado nada en los bolsillos.
Un pueblo de pescadores La principal misión de nuestra comunidad de vida cristiana es el cuidado apostólico de unos con y por otros. El cuidado apostólico es acompañarnos para ayudar a nuestras almas a seguir una vida de santidad: poner nuestra historia al servicio de la liberación y reconciliación de los hombres en Dios Padre.
Limites y fronterasPermanezco atento a la voz de Dios medio de las dificultades de la vida. O me meto tanto en mi propio agobio que hasta me sorprendo, casi me asusto si me descentran. Cuaresma es un tiempo de Metanoia (cambio de mentalidad). Un volver la mirada a Jesus y con Jesus a la realidad personal, familiar, social ... En la esperanza básica de que El puede llevar a buen término la vocación a la que hemos sido llamados.